martes, 2 de noviembre de 2021

Viaje a Portugal

Tras casi año y medio de sequía literaria condicionada por múltiples factores, retomo la escritura como medio para poder entretenerme y a la vez poner en conocimiento diversas actividades que voy a ir realizando de ahora en adelante.
 En esta ocasión me voy a repetir en cuanto al país de destino y medio de transporte pero con información y fotografías de otras ciudades aunque una de ellas se repite, Oporto. Volvimos a alquilar una autocaravana (AC) esta vez en Pamplona.(www.bertizautocaravanas.com). Para localizar áreas de aparcamiento y campings utilicé una aplicación gratuita en el móvil muy práctica y con mucha información: "park4night". Entre esta app y el TomTom nos arreglamos muy bien aunque en alguna ocasión (llegando a Guimarães) nos mandó por alguna carretera/camino que dejaba mucho que desear.
Este viaje lo hemos realizado a lo largo una semana durante el mes de Septiembre teniendo como punto de partida Pamplona. Las ciudades previstas en el viaje de ida eran Braganza, Amarante, Guimarães, Braga y Oporto. La vuelta la iríamos decidiendo sobre la marcha. Estas ciudades se localizan en la vertiente norte del Duero excepto Oporto que está en su desembocadura. Así que nos pusimos en marcha desde Pamplona dirección Braganza.


BRAGANZA
Esta primera etapa fue la más larga que hicimos (531 km). Pamplona - Burgos - Valladolid - Zamora, Alcañices - Braganza. Por supuesto no es lo mismo hacerlo en coche que en AC. Tardas más pero también paras más y como no tienes reserva hecha de ningún tipo no hay prisa por llegar al destino. En este caso era un área de AC junto al Castillo de Braganza (R. de Säo Francisco), gratuita y dotada de los servicios necesarios. Una zona muy tranquila, rodeada de membrillos y con la imponente compañía del Castillo. Consultando Maps y caminando a través de la Rua de Säo Francisco, en 15 minutos accedíamos en la céntrica Plaza de la Catedral o Sé Velha.



Una vez instalados en el parking y nivelada la AC fuimos de paseo hasta la Plaza de la Catedral. La calle San Francisco es una calle adoquinada, estrecha, con las aceras asimismo adoquinadas (muy típico en Portugal). Llegamos a la Plaza y nos sentamos en una cafetería frente a la Catedral a tomar un refrigerio. No pudimos entrar pero pudimos visitar el pequeño claustro. Este conjunto catedralicio fue un antiguo seminario jesuita (aquí los jesuitas tuvieron una fuerte presencia). 



Braganza es conocida como la ciudad de los museos. Dada la hora que era solo pudimos visitar un curioso museo dedicado a la castaña. Ahí nos enteramos que la comarca produce el 80% de las castañas que se recogen en Portugal elaborando con ellas cantidad de productos: repostería, vinagre, aceite, dulces.....Compramos un vinagre que una vez probado nos defraudó: era bastante dulce. Iba anocheciendo y volvimos al parking. Dimos un paseo por los alrededores y nos retiramos a dormir. La visita al Castillo la dejamos para el día siguiente. Esa noche hizo bastante frío y al levantarnos dentro de la AC marcaba 13 grados. Desayunamos en una cafetería cercana y nos dirigimos al Castillo (muy próximo). Accedimos a la ciudadela amurallada por la Puerta del Sol. Ahí  se encuentran el Castillo, La Iglesia de Santa María y el Domus Municipalis.



El Castillo es una imponente obra  del S.XIII remodelado en el XV desde del que se domina la ciudad y sus alrededores. Actualmente alberga el Museo Militar de Braganza. Destacan dos torres, la del Homenaje y la de la Princesa. 



Muy cerca del castillo se halla el Domus Municipalis, llamado antiguamente Sala del Concelho porque era donde se reunían las autoridades locales. Un pequeño e interesante edificio románico que destaca por ser una de las pocas construcciones románicas civiles, no religiosas, que se conservan en la Península.




Junto al Domus Municipalis se encuentra la Iglesia de Santa María que combina en el exterior elementos barrocos, románicos y renacentistas. No pudimos verla por dentro ya que estaba cerrada.



Terminada la visita tomamos un café en un establecimiento de la ciudadela que destilaba un romántico aire medieval y volvimos a la AC para realizar el siguiente trayecto: Braganza-Amarante-Guimarães (distancia total 198 km)






AMARANTE
Salimos de Braganza dirección Amarante a través de la autopista A4. Distancia: 153 km. Aunque la idea era dormir en Guimarães la visita a Amarante nos apetecía porque habíamos leído cosas interesantes de esta ciudad y además nos pillaba de paso.
Es una ciudad de unos 61000 habitantes perteneciente al distrito de Oporto. Atravesada por el río Támega, afluente del Duero. Un caudaloso río en el que se pueden practicar diversas actividades acuáticas.




Su historia está ligada a un puente: el puente de Säo Gonçalo. Este puente es la referencia de la resistencia de Amarante a la invasión de las tropas napoleónicas en 1808. La población de la ciudad se unió para impedir el paso del ejército francés y tras una defensa numantina en el puente el ejército invasor se impuso y como represalia arrasó la localidad.




La panorámica de este puente se completa con la iglesia y el monasterio del mismo nombre. No lo pudimos hacer ya que la iglesia estaba de obras y no se podía acceder al interior.



Comimos allí mismo, en una plaza delante de la iglesia (Café Bar - Restaurante Säo Gonçalo). Tras el café cortado de rigor (pingo en portugués) atravesamos el puente y a través una estrecha calle adoquinada (Zé da Calçada) dimos un paseo. En esta calle se encuentran varios restaurantes con terraza hacia el río. Nada más pasar el puente nos encontramos con la famosa Confeitaria (confitería) da Ponte. Un establecimiento de aire clásico muy afamado en todas las guías de viaje. Me deleité con un riquísimo pastelito de Belem. 



Como curiosidad comento que San Gonzalo es en Portugal el equivalente nuestro de San Valentín y en esta pastelería son famosos lo quinhanzinhos de Säo Gonçalo, los colhoes o caralhinhos, grandes dulces de forma fálica que ponen el toque erótico a la tradición del San Valentín portugués.



Terminada nuestra visita a Amarante (por supuesto no pudimos verlo todo) nos montamos en la AC y dirección Guimarães distante a 49 km.



GUIMARAES
De todas las ciudades visitadas en este viaje Guimarães es sin duda la que mejor impresión nos ha causado. Su visita me la recomendó un compañero de trabajo portugués, Nelson, de Fafe (localidad cercana). La llegada fue bastante caótica ya que el GPS, llegando a la ciudad, nos desvió por un camino adoquinado, estrecho y que en ocasiones transcurría entre casas entre las que era muy fácil quedarte encajado. Hubo varios momentos en los que tenía que recoger los retrovisores externos para poder pasar. Al final el trayecto era cuesta abajo hasta llegar al parking de autocaravanas junto al teleférico que asciende hasta el Santuario de la Virgen de la Peña, Monte da Penha. Cuando pasan estas cosas, aprendes: la próxima vez marcaré "centro ciudad" y de ahí al parking de AC.



Guimarães es una preciosa y cuidada ciudad. El nombre me resultaba conocido por su equipo de fútbol. Pertenece al distrito de Braga y tiene alrededor de 60000 habitantes. Se le considera la cuna de Portugal ya que aquí nació Alfonso Henriques primer Rey de Portugal (1109-1185). 



"Aqui nasceu Portugal" es el lema de la ciudad y aparece escrita en una de las torres de la muralla.



Nada más aparcar la AC nos dirigimos al centro de la ciudad caminando. Aproximadamente 15 minutos. Lo primero con lo que nos encontramos es con la iglesia de Nuestra Señora de la Consolación o iglesia de San Gualter (patrono de la ciudad). Una iglesia de estilo barroco, muy portugués, terminada en 1785 y a la que un siglo más tarde se le agregaron dos torres campanario lo que le da un aspecto muy estilizado. Delante, unos magníficos jardines que nos condujeron hacia el centro histórico.



La primera sensación que tienes es de ciudad tranquila y cuidada. Nos adentramos en el casco antiguo adoquinado y llegamos a la Plaza Oliveira, llamada así por la presencia de un olivo en uno de los laterales. Es de planta rectangular, traza medieval y empedrada. Como lugares destacados a visitar están la iglesia de Nuestra Señora de Oliveira y el Monumento a la Batalla del Salado. Desde aquí, a través de una arcada gótica situada bajo el Palacio del Concejo, se accede a la Plaza Santiago.



El Monumento a la Batalla del Salado conmemora el triunfo de una coalición de tropas castellanas y portuguesas el 30 de Octubre de 1340 contra los benimerines (último reino magrebí que trataría de invadir la península ibérica). Tuvo lugar en los alrededores del río Salado de Tarifa (actual provincia de Cádiz). Es una de las batallas más importantes del último período de la Reconquista. Es un templete gótico con un crucero en su interior que fue mandado construir por Alfonso IV entonces Rey de Portugal llamado desde entonces Alfonso IV o Bravo,en 1342. 



Sentados en una terraza descansamos un rato y más tarde,  fuimos a la Plaza Santiago, más amplia que la de Oliveira y con mucha afluencia sobre todo de gente joven. En Guimarães se encuentra uno de los campus universitarios de la Universidade do Minho que comparte con la ciudad de Braga y eso se nota en cuanto al ambiente universitario que se respira en la ciudad.



Seguimos paseando por el casco antiguo y poco a poco fue cayendo la tarde. La sensación que se respiraba era de mucha tranquilidad. El tiempo también acompañaba. Nos llamó la atención la presencia de capillas con motivos relacionados con la Pasión de Cristo en diferentes puntos de la ciudad y que se encontraban a pie de calle. Muchos transeúntes se detenían, se santiguaban y permanecían de pie, rezando delante de las imágenes.





Volvimos al parking de AC y cual fue nuestra sorpresa que nos encontramos con unos camiones enormes aparcados en la misma explanada que nosotros con el anagrama de "Jurasic Park". Estaban montando unas carpas con una exposición de dinosaurios de cartón piedra de tamaño natural. Cenamos algo en la AC y salí a curiosear. Con la nuestra estábamos 11 AC aparcadas. Me acerqué a las carpas y saludé a unos operarios que levantaban  lonetas.  La noche transcurrió sin incidencias.
Nuestro plan al día siguiente fue una ducha en la AC (el agua caliente funcionó estupendamente) y salir a desayunar en una cafetería cercana. No me cansaré de decir lo amables y educados que son  los portugueses. Un buen café con leche y una amplia variedad de panes para elegir acompañados con aceite y mermelada. Por cierto, aconsejo la combinación de aceite con mermelada en un buen pan tostado. Un descubrimiento.



Repasamos el plan del día y optamos por visitar el Castillo de Guimarães, Castelo do Guimarães.
Este castillo fue mandado construir en el siglo X por una condesa gallega, Numadona, para proteger a la población del ataque tanto de hordas vikingas como de los musulmanes.  Más tarde, sirvió de residencia al Conde Henrique yerno de  Alfonso VI de León quien le cedió el gobierno de la región. Su hijo Alfonso Henriques se enfrentó a su primo Alfonso VII de León en 1127 para librarse del vasallaje que le debía y se convirtió así en el primer Rey de Portugal. Situados próximos al Castillo están la Iglesia de San Miguel y el Palacio de los Duques de Braganza.



La iglesia de San Miguel es de construcción tardo románica y fue consagrada en 1239. Aquí se encuentra la pila bautismal en la que fue bautizado Alfonso Henriques, primer Rey de Portugal. Una inscripción sobre la misma nos recuerda el acontecimiento. En 1910 fue declarada Monumento Nacional junto al Castillo y el Palacio de los Duques de Braganza.






Muy cerca de esta iglesia está el Palacio de los Duques de Braganza.



Es un impresionante edificio construído en el siglo XV por Dom Alfonso, primer duque de Braganza y octavo conde de Barcelos, hijo natural del Rey don João y de doña Inês Pires Esteves. De estilo borgoñés fue posteriormente restaurado no sin cierta polémica y desde 1933 viene siendo utilizado como residencia del Presidente de la República. Consta de patio central, planta baja, primer y segundo piso.



Su interior puede ser visitado y realmente merece la pena. Son impresionantes los salones, destacando el salón de los pasos perdidos y el de los banquetes con techos de madera en forma de barca invertida rememorando la era de los descubrimientos. 



Una impresionante colección de tapices flamencos alusivos a hazañas épicas portuguesas decoran sus paredes. También podemos admirar una colección de grandes porcelanas de la Compañía de Indias, bargueños españoles, etc.




La visita de estos tres edificios merece la pena y la recomiendo.



Terminada esta visita al castillo y aledaños nos dirigimos al casco antiguo y realizamos algunas compras. Un café y a por la AC. Nuestro siguiente destino era la ciudad de Braga distante a 25 km.


BRAGA
Braga, Bracara Augusta. Municipio romano fundado en el año 15-16 a.C tras la campaña del emperador Cesar Augusto contra cántabros y astures. Se le considera la más romana de las ciudades portuguesas. Es la tercera población con más habitantes de Portugal tras Lisboa y Oporto. En el año 2021 se censaron 193.333 habitantes.


El trayecto fue muy corto y esta vez acampamos en un camping situado en las afueras de la ciudad: Camping Municipal de Braga. Un camping bastante dejado y abandonado con servicios que dejaban bastante que desear. A su favor el personal de recepción, muy atento y muy amable. Pocas parcelas para AC y con pocas y destartaladas tomas de electricidad para compartir. Aconsejo un cable de muchos metros de longitud. Tal y como he dicho, el personal de recepción muy amable y educado (es la tónica general de los portugueses). Una vez aparcada la AC, en recepción  nos proporcionaron un mapa y nos informaron sobre los sitios más interesantes de Braga. Caminando hasta el centro histórico más o menos una hora.
Una amplia avenida te conducía hacia la parte antigua de la ciudad. Nada más llegar hicimos un alto en el camino y repasamos el mapa de ciudad. Nos encontrábamos muy cerca del Hotel Vila Galé, un majestuoso edificio barroco portugués convertido en hotel gracias a la rehabilitación del antiguo hospital de San Marcos, un edificio de interés público construído en 1508. Y como era la hora de comer allí que fuimos. Nos deleitamos con una estupenda comida y un magnífico blanco del Douro.





Terminamos de comer y poco a poco fuimos paseando por la parte antigua de la ciudad. Calles peatonales con amplias terrazas que invitaban a tomarse un café.



 Un letrero no condujo a la Catedral de Braga, no sin antes pasar por la Puerta Nueva de Braga (Arco da Porta Nova).



Esta puerta era una de las antiguas entradas a la ciudad y sigue dando la bienvenida a los actuales visitantes de la ciudad.



De ahí parte una calle peatonal que nos conduce a la Catedral o Sé.
Este edificio es una pequeña joya. Lo mandaron construir los Condes de Portucale, padres del primer rey de Portugal, Alfonso I. 



En la nave principal podemos ver los increíbles órganos y el coro. Es una de las grandes obras del románico portugués. Los órganos construídos en 1737 y 1739 son obra de Simón Fontanes y fueron decorados en talla por Marceliano de Araújo.





Pasamos la tarde recorriendo el casco histórico y a eso de las 20h comenzó a llover, mejor dicho, a diluviar. Nos refugiamos en una cafetería y viendo que el diluvio no terminaba compramos unos paraguas. La localización de un taxi fue imposible, así que decidimos volver andando al camping. La noche transcurrió sin problemas y al día siguiente siguiendo los planes previstos fuimos a Oporto, distante a unos 60 km. 


OPORTO
Nuestro destino era de nuevo el Camping Orbitur Madalena, en Vila Nova de Gaia. Ya lo conocíamos de una estancia anterior y guardábamos muy buen recuerdo. Las fechas eran buenas y había sitio de sobra. Una vez hecha la entrada nos dirigimos a la zona de aparcamiento de AC. Un bosque de eucaliptos con muchas tomas de electricidad. Pudimos aparcar al lado de los servicios y a nuestro alrededor no había mas que cinco AC. Aparcamos, hicimos las conexiones pertinentes y fuimos a visitar la ciudad. Recordaba que muy cerca del camping había una parada de autobús para ir al centro. En la recepción de camping nos informaron del horario. Era  el 906, que cada 30 minutos te llevaba al centro de Oporto. La duración del trayecto era de aproximadamente 45 minutos. El precio era 1 euro 20 ctms. Desde donde lo cogíamos hasta la zona donde bajábamos (Ribeira, junto al edificio del Palacio de la Bolsa) conté y había 42 paradas. El chófer demostraba mucha destreza porque circulaba por unas calles estrechísimas donde justo justo cabía el autobús.
Lo primero que hicimos al bajarnos de autobús fue buscar un sitio para comer. Lo encontramos y la verdad que por un módico precio comimos muy bien acompañados de un magníficoVinho Verde. Terminada la comida con un "pingo" (café cortado) y una copita de Oporto, nos dirigimos a la Rua Santa Caterina, la calle más comercial de la ciudad. 



Antes de llegar pasamos por la Estación de Oporto construída sobre un antiguo convento. Estación de San Bento. De clara inspiración francesa lo más destacado está en el hall. Más de 20.000 azulejos nos relatan varios episodios de la historia de Portugal. Esta estación fue inaugurada en 1916 y es obra del arquitecto José Marqués da Silva.





Hicimos algunas compras y pudimos admirar algunos edificios más carismáticos de la zona como el Café Majestic o la Capilla de las Almas (clásico ejemplo de azulejado portugúes).




Estábamos cansados de tanto ajetreo y con las bolsas de las compras bajamos a la zona de la Ribeira, junto al Duero, nos tomamos una cerveza Sagres y volvimos al camping. 
Pasamos una tarde muy agradable y con muy buen tiempo. La ciudad estaba muy animada y se notaba alegría en la gente. 



Al llegar al camping dejamos las cosas en la AC y salimos a dar un paseo por los alrededores. Muy cerca está la famosa playa de la Madalena y caminando por un paseo de madera integrado en la arena terminamos en un elegante chiringuito de playa donde estuvimos contemplando la puesta de sol.
Por la noche el tiempo cambió. De madrugada una potente tormenta con un buen chaparrón nos despertó. La lluvia sobre el techo de la AC es muy ruidosa y hasta que no paró de llover no pude conciliar de nuevo el sueño.
Al día siguiente el tiempo mejoró, desayunamos en la cafetería del camping y volvimos al autobús. esta vez el objetivo era visitar el Palacio de la Bolsa y la Iglesia de San Francisco situada junto al edificio de la Bolsa. Luego ya veríamos.



El Palacio de la Bolsa es un edificio neoclásico inaugurado en 1891. Su interior gira alrededor de un gran patio central. Ascendiendo a través de una magnífica escalera construída en granito y mármol podemos acceder a visitar diferentes estancias como la Sala Dorada, la Sala de Asambleas Generales y la más espectacular de todas: la Sala Árabe o Arábiga, inspirada en la Alhambra de Granada.



 Es en esta sala donde se celebran las más importantes recepciones oficiales de la ciudad. La visita es guiada y pudimos acoplarnos a una de ellas en español. En una hora pudimos visitarlo y admirar entre otras cosas la variedad de marquetería insertada en los suelos de las diferentes salas. Uno de ellos puede ser considerado como inspirador del Pop Art.




Terminada esta visita nos dirigimos al convento de San Francisco, junto al Palacio de la Bolsa.
Una portada barroca con imponentes columnas salomónicas nos permite la entrada a su interior.



 Su construcción termina en 1410 y es considerada la mejor construcción gótica de Oporto. Su interior está revestido en madera por imagineros portugueses gracias a las aportaciones de grandes familias portuguesas cuyos restos descansan en las catacumbas de la iglesia. 



De todos los retablos que se pueden admirar, el más impactante me resulta el de la decapitación de franciscanos en Marruecos. 



Terminada esta visita, daban ya las 12 el mediodía, nos sentamos en una terraza y descansamos planeando la siguiente ruta.
En vez de meternos en el mogollón turístico optamos por visitar el antiguo barrio pesquero de la ciudad a poca distancia de donde nos encontrábamos.



Edificios humildes, alineados, de dos o tres alturas y con ropa secándose y aireándose nos dirigieron a una nave, seguramente antigua lonja de pescado, reconvertida en almacén de objetos de lo mas variado. Podías encontrar desde antiguas raquetas de tenis a muñecos de giñol pasando por pianos de cola, maletas de cuero, máscaras antigás, caballos de madera....etc. Un auténtico deleite para la vista.




Seguimos caminando y como se acercaba la hora de comer entramos en una auténtica tasca y comimos lo que había. La verdad es que poca cosa. Nuestra sorpresa llegó cuando en el postre pedí un vino de Oporto. ¡¡¡No tenían vino de Oporto!!!. Pero bueno, el asunto se solucionó rápidamente, Al salir de ese tugurio comenzó a llover y nos refugiamos en una cafetería próxima. Allí nos tomamos la revancha. Pedimos Oporto blanco y Oporto tinto. Y empezó el festival. Cata a ciegas para encontrar las diferencias. La tormenta duró bastante lo que nos permitió realizar varias catas. Un despropósito total. Salí cantando jotas navarras. Muy divertido.  



Pasada la tormenta volvimos a la ribera del Duero y en una tienda porteña hicimos algunas compras muy relacionadas con el vino de Oporto. Ese vino tinto fortificado con aguardiente durante los 4-5 primeros días de fermentación y que una vez interrumpida conserva el sabor dulce del mosto lo cual  permite su transporte a largas distancias. Ese es el origen del vino de Oporto.
Seguimos caminando y fuimos a un elevador, tipo funicular junto al famoso puente de Luis I que nos dejó muy cerca de la esplanada de la Catedral o Sé (en portugués) de Oporto. 



De aquí parten entrañables callejuelas empedradas que descienden y te conducen a la ribera del Duero.




 Una paradita de rigor y casi anocheciendo dimos la jornada por concluída.
De vuelta al camping salimos de nuevo a pasear y nos retiramos a una muy prudente hora. Al día siguiente volvíamos a España con destino a León, previa parada en Chaves, todavía en Portugal. No voy a hacer ningún cometario sobre Chaves, ciudad termal, ya que nuestra parada se limitó a comer un plato combinado y rumbo a León y posteriormente a Burgos. Las visitas a sus respectivas catedrales merecen entradas aparte.

Es la segunda vez que viajamos a Portugal en AC y guardamos muy buen recuerdo de ambas visitas. No sé si lo haremos de nuevo en AC. Lo que sí es seguro es que volveremos a ese magnífico y hospitalario país.

Un saludo,

lunes, 9 de marzo de 2020

En Segura con Alberto Santana

   Organizado por alumnos y exalumnos de la UNED/Historia (Bergara), el sábado 7 de Marzo se programó una visita cultural a la localidad guipuzcoana de Segura. Tuvimos de guía al profesor de Arte y de Historia, Alberto Santana. El plan era un recorrido matinal por el pueblo y posterior comida en el Casino de Tolosa. Magnífico plan para un sábado. La cita era a las 10 de la mañana en el bar de la plaza.


   El día salió nubloso y con llovizna. Buena temperatura pero exigía ir abrigado. Tras los saludos y el café de rigor nos dirigimos a la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción. Nos acompañaba Arantza, guía local encargada de la Oficina de Información. En el exterior Alberto nos disertó sobre la importancia que tuvo Segura desde su fundación en 1256 por Alfonso X el Sabio hasta el siglo XVII. Esta localidad era fundamental para proteger la ruta que unía Castilla con Francia a través del túnel de San Adrián y que continuaba a través de la cuenca del Oria. El último incendio de 1645 y la construcción del Camino Real de Coches por el valle del río Deva contribuyeron a su decadencia. 


   Una vez hecha la introducción entramos en la iglesia por una puerta lateral. Dentro, la primera sensación que tienes es de inmensidad. La mirada se dirige automáticamente hacia arriba, exactamente igual que cuando entras en una gran iglesia gótica. Nuestra Señora de la Asunción está formada por tres naves de la misma altura y unas enormes columnas que soportan una bóveda de crucería con una importante nervadura y múltiples claves que hacen más un efecto decorativo que de sujeción.


    El aspecto de esta iglesia entraría a formar parte de las denominadas iglesias/salón que se definen como las de naves laterales de la misma altura que la central, que acogen a mucha gente y su interior es de aspecto diáfano. Son las llamadas Hallenkirche que se desarrollaron durante el gótico europeo sobre todo en Alemania.


   Tras el altar un imponente retablo dedicado a la Asunción de la Virgen María realizado por el alkizatarra Miguel de Irazusta (Alkiza 1665 - Bergara 1743). Se acopla perfectamente al semicírculo del ábside. En el centro sobre un templete que protege una custodia se puede ver la imagen de la Virgen María ascendiendo. Encima de ella hay un orificio a través del cual se puede ver una ventana que da al exterior, de orientación este, y que permite la entrada de luz natural que ilumina de manera sobrecogedora a la escultura de la Virgen. Incluso los días de niebla espesa este vano permite su entrada por lo que espectáculo debe ser total. Visitamos también el coro donde nos encontramos con un facistol central, un coro de sillería de madera con sus asientos y misericordias correspondientes y un soberbio órgano. Arantza nos hizo unas fotos desde abajo. 


   Salimos de la iglesia y caminando llegamos hasta la plaza. Una pequeña puerta de hierro candada nos condujo a la cárcava. Las cárcavas en las villas medievales eran unos espacios que se encontraban en la parte trasera de las casa y que inicialmente sirvieron como pequeñas huertas o establos para los animales. Posteriormente la necesidad cada vez mayor de espacio habitable fueron convirtiéndolas en estrechos pasillos oscuros e insalubres (entre 1,50 y 2 metros de anchura) que servían para arrojar los desechos de las casas. La cárcava de Segura se pudo recuperar, restaurar, y es de las pocas que aún se conservan. 


   Salimos de la cárcava y accedimos a una de las 5 puertas de entrada que tenía la localidad (Portal Zerain ya que desde ahí se divisa la localidad del mismo nombre). Ahí, a cada lado de la misma apreciamos dos soberbias troneras abocinadas.


   Continuamos con la visita externa al Palacio de los Guevara. Edificado entre 1492 y 1512, según impecable deducción que nos hizo Alberto viendo el escudo que preside su puerta de entrada. Es uno de los mejores ejemplos de palacio urbano bajomedieval del territorio guipuzcoano. 


   Terminamos la visita frente a la casa de Don Garci o Ardixarra. Es de los únicos ejemplos que quedan de arquitectura urbana de clase media.


   De aquí el grupo se dirigió a Tolosa para compartir una agradable comida en la sociedad "Casino de Tolosa", evento al que no pude asistir.


   Una mañana inolvidable tanto por la compañía como por las explicaciones del profesor Alberto Santana.

   Un saludo,




viernes, 26 de julio de 2019

El Algarve (1)

      El Algarve en una región portuguesa situada al sur del país. Abarca desde la frontera española al este (desembocadura del río Guadiana) hasta el cabo de San Vicente al oeste (punto más suroccidental de Europa). En lo que a costa se refiere abarca una línea de unos 155 km. Limita al norte con la región del Alentejo. La capital de la región es Faro. También adquieren categoría de ciudad las poblaciones de Albufeira, Lagoa, Lagos, Olhao, Portimao, Silves, Tavira, Santo Antonio de Vila Real y Quarteira. Su relieve es de suaves colinas siendo las principales zonas montañosas la sierra de Monchique y la sierra de Caldeirao. Su extensión se calcula en 4997 km2 y su población en 441.469 habitantes (2017).


      Su nombre proviene del árabe al-Garb (el occidente). Los árabes denominaban a esta región garb al-Andalus nombre que significa literalmente "el occidente de al-Andalus". Posee un clima mediterráneo con veranos calurosos, secos y soleados e inviernos suaves y húmedos.



      Su principal fuente de ingresos es el turismo localizado fundamentalmente en la costa. Todo su litoral está salpicado de preciosas playas. Aunque en los últimos años ha ido en aumento el turismo de interior donde podemos encontrar paisajes muy atractivos y pequeñas localidades que conservan todo el sabor del sur de Portugal.


      No es la primera vez que vamos a  Portugal. Conocemos parte del Douro con Oporto incluído. En este blog escribí nuestra experiencia en autocaravana por esa zona. La capital, Lisboa, tambien la conocemos. Esta vez nos hemos decidido por el sur, concretamente El Algarve. Durante 6 noches hemos tenido nuestro cuartel general en Albufeira, localidad situada más o menos en el centro geográfico de la costa. El viaje lo hicimos en coche a Madrid donde pernoctamos y al día siguiente vuelo directo a Faro (1 hora). Allí nos hicimos con con un coche de alquiler que ha sido nuestro compañero imprescindible e inseparable durante nuestra estancia.


      Dormíamos en un hotel junto a la Playa de Galé. Una larguísima playa que se extendía hasta la localidad de Armaçao de Pera. El primer día llegamos hacia la 13h y entre que recoges maletas, recoges el coche, etc, pasa un buen rato. Conectamos el GPS al coche, marcamos las coordenadas y rumbo a Albufeira. Nada más llegar traje de baño y a la playa. Tiempo excelente y viento. Paseamos por la orilla y pudimos comprobar como es de fría el agua del Atlántico. No se veía a nadie en el agua y la verdad es que no apetecía nada bañarse. En la foto de abajo se pueden apreciar junto a las sombrillas unos parapetos que sirven para cortar el viento.


      Terminado el paseo volvimos al hotel y esta vez nos bañamos en la piscina. El silencio era total. Una maravilla. Cenamos en una pizzeria próxima y a dormir. Al día siguiente comenzaba de verdad nuestra estancia en el Algarve.


      DIA 1

      Después de desayunar decidimos, junto con el recepcionista, comenzar por Faro. La capital de la región. Nos dio todo tipo de información y nos suministró los mapas de rigor. Allí nos dirigimos. De lo que no nos informó es que era 10 de Junio y que en Portugal, ese día, es fiesta nacional y que prácticamente todo estaba cerrado. Se celebra el día de Portugal y coincide el aniversario del fallecimiento del escritor Luis de Camoes (10 de Junio de 1580), todo un símbolo del republicanismo portugués.

Luis de Camoes

      Llegamos a Faro y aparcamos junto a las murallas, en el Jardim Manuel Bivar. Allí mismo estaba la oficina de turismo. Desde aquí y a través del Arco da Vila accedimos a la parte antigua de la ciudad.


      Actualmente, Faro es un importante centro turístico y dispone de un moderno aeropuerto internacional. Además del turismo destaca por ser una importante zona pesquera destacando la pesca del atún. También destaca una importante industria conservera así como la exportación de corcho y frutas. La ciudad se encuentra enclavada en el Parque Natural Ria Formosa, una impresionante zona de marismas y humedales que abarca unos 60 km de litoral y que sirve como punto de observación de numerosas especies migratorias que pasan ahí el ivierno. Actualmente se encuentran censados unos 65000 habitantes.



      Subiendo por la calle principal llegamos a la Plaza de la Catedral o Largo da Sé. Una extensa plaza rodeada de naranjos que, a pesar del mes en que nos encontramos, estaban llenos de naranjas. Esta catedral, también llamada de Santa María, la mandó construir el Rey Alfonso IV tras la reconquista a los moros en 1251. Ahí existía una mezquita que fue derribada. Posteriormente tras el terremoto de Lisboa a 1755 quedó muy dañada y fue posteriormente reconstruída. De la construcción inicial sólo permanece en pie la imponente torre porticada de la entrada. Pagando la entrada tienes acceso al interior de la iglesia, un pequeño claustro donde encontramos una capilla adornada con huesos (osario), el museo (cerrado por ser fiesta nacional) y unas escaleras que te dirigen al campanario. Comenzamos la visita por el claustro, muy pequeño y donde destaca una capilla/osario.


      La visita del claustro no lleva más de 10 minutos. De aquí entramos en la iglesia. De tres naves y bóveda de madera soportada por columnas dóricas.


      En su interior podemos visitar varias capillas algunas de ellas azulejadas, siguiendo la clásica tendencia portuguesa.


      Otras, del más puro estilo barroco portugués como esta de San Blas del siglo XVII


      Pero si algo destaca del interior es el impresionante órgano encargado en 1715 por el cabildo al maestro organista Joao Henriques Hullenkampf, residente en Lisboa y discípulo de Arp Schnitger (1648-1719), prestigioso constructor alemán de órganos muy influyente en Alemania y Países Bajos. Es de estilo típico alemán (barroco hamburgués). En 2006 sufrió un proceso de limpieza exhaustiva y  fue reparada toda la maquinaria por el maestro restaurador Dinarte Machado, atelier portugués organaria, como él mismo se presenta. Las tallas son asimismo de estilo barroco hamburgués y está decorado con motivos chinescos muy en moda en esa época.


      Visitada la iglesia enfilamos unas escaleras y subimos al campanario. Impresionantes vistas de Faro y de todas las marismas. Justo por encima nos pasaban los aviones que aterrizaban en el aeropuerto internacional.


      Una vez visitada la Catedral nos adentramos por el laberinto de calles que se forma en esta pequeña zona amurallada de la ciudad. Como se puede apreciar el tiempo era excelente y el calor muy soportable. Fue un paseo muy agradable ya que apenas te cruzabas con turistas (estarían en la playa) y los rincones que ibas encontrando eran de lo más sugerente.



      Después de tanta visita y tanto paseo se imponía una parada técnica. La hicimos detrás de la Catedral, en la plaza Alfonso III. Un local figuraba como de obligada visita en esta zona: La Taverna da Sé. Allí estaba pero cerrada.


      En la misma plaza había otros locales igualmente atractivos y allí nos sentamos a degustar una típica cerveza portuguesa, cerveza Segres. Excelente por cierto.


      Tras la parada técnica reanudamos la caminata esta vez hacia la salida de la zona amurallada. De ahí nos dirigimos, rodeando la muralla por el exterior hacia la plaza  donde habíamos aparcado el coche. Muy cerca de la plaza se encuentra la zona desde donde parten barcos que ofertan diferentes recorridos por la Ria Formosa, desde media hora hasta tres horas con comida incluída en uno de los islotes de la ría. Como tres horas, a pleno sol, nos parecía exagerado optamos por el de media hora. Breve pero muy completo. Un mozambiqueño nos fue explicando durante todo el recorrido los diferentes entornos de la marisma y como en invierno diferentes aves migratorias se establecen en esa laguna. Las vistas de la ciudad amurallada desde el barco eran muy atractivas.


      Aprovechamos la pequeña excursión para preguntar al de Mozambique por algún restaurante para comer. Se acercaba la hora fatídica y el hambre hacía acto de presencia. Nos recomendó el restaurante Chefe Branco. Estaba algo alejado de donde nos encontrábamos así que al desembarcar tuvimos que coger el coche. Un restaurante situado en el centro de Faro y frecuentado por lugareños. Barato y con una comida de muy buena calidad.





      Terminamos de comer y como todo lo más interesante lo habíamos visto (era fiesta nacional y todo estaba cerrado) decidimos volver al hotel a piscinear. El tiempo era excelente. Ya de vuelta paramos en un centro comercial que estaba abierto e hicimos algunas compras.


      El día fue terminando y después de darnos unos baños salimos a dar una vuelta. Cenamos temprano (como siempre) y al hotel. Al día siguiente nos esperaba otra excursión, esta vez por el interior del Algarve. Nuestra intención era visitar Alté, Salir y Querença.

DIA 2


      Desayunamos en el hotel. Un pequeño comedor con un buffet completísimo y una atención excepcional por parte del personal. Coche y carretera dirección a Alté. La aldea de Alté está considerada como la más típica del Algarve. Sus casas blancas, fachadas con bordes coloreados, su tranquilidad, dan a este pueblo mucho encanto. Situado a unos 20 km de Albufeira, en la mitad de la Sierra de Caldeirão. Esta aldea data de la época romana y su pasado árabe se puede apreciar en la construcción de las casas y en los detalles de las chimeneas.



      Nada más llegar aparcamos el coche a la entrada del pueblo y  fuimos al centro. Pasamos delante de esta cafetería, Agua Mel, y entramos a tomar un café y un pastelito de nata. Estos pastelitos no son de nata sino de crema pero se les llama así en todo Portugal excepto en Lisboa que son conocidos como Pastelitos de Belem. Los de esta cafetería son de fabricación propia. Excelentes. En la parte de atrás tiene una estrecha terraza con unas bonitas vistas.


      Terminado el postdesayuno encontramos la iglesia. Entramos y previo pago, una señora nos explicó una leyenda sobre el origen de este pueblo. Algo referente a una señora de alta alcurnia que esperó parte de su vida el retorno de su amante. No lo recuerdo muy bien. Personalmente una iglesia con poca cosa interesante en su interior. Como algo destacable me llamó la atención la puerta de  la entrada principal, de estilo gótico manuelino y la azulejada escalera de acceso al púlpito.


      Escalera de acceso al púlpito con los típicos azulejos portugueses.


      Uno de los puntos fuertes de Alté, desde el punto de vista turístico,  son "Las Fuentes". La Fuente Grande y la Fuente Pequeña. Antiguamente se reunían aquí las mujeres para limpiar la ropa y llenar los cántaros de agua. Hoy son lugares de interés turístico.




      Alté reparte su economía entre la potencia del turismo, manteniendo su esencia paro con una buena oferta, comercio, tiendas de artesanía y venta de productos típicos como la miel, queso y el aguardiente de madroño. Terminada la visita a este pueblo nos dirigimos a la aldea de Salir, distante a unos 15 km.


      Era ya mediodía y al llegar a Salir decidimos ir a comer. Encontramos junto a la carretera un restaurante donde comimos estupendamente y sin pretensiones. Hacía mucho calor y terminada la comida nos dirigimos andando al castillo. Dimos un paseo por los alrededores.


      No se si era por el calor que hacía pero la verdad es que no vimos nada interesante exceptuando lo cuidado que estaba todo el pueblo.


      Subimos al coche y con aire acondicionado y oyendo música fuimos hasta Querença, localidad situada a pocos kilómetros de Salir.


      Está considerado como uno de los pueblos mejor conservados del Algarve. Y lo podemos afirmar. Llegamos hasta el centro. Una plaza tranquila muy cuidada y con la Iglesia de Nuestra Señora de La 
Asunción en el centro. Construcción del S.XVI y que es uno de los exponentes más representativos del estilo manuelino.


      Su portada con columnas y arco de aspecto ensogado dan fe de ello. Fuimos andando por los alrededores (el calor había bajado de intensidad) y encontramos la carretera de acceso al cementerio. No se porqué pero el entorno con el calor, olivos, silencio y el secarral me recordaba a la película del Padrino. Fui tarareando la banda sonora del film.


      Al llegar al cementerio me llamó la atención algo que parecía un árbol. Mirándolo bien resultó ser una antena de telefonía móvil perfectamente camuflada como si fuera un pino. Me pareció una idea genial que debería ser imitada.


      Querença es una pequeña localidad situada en la montaña donde todo guarda uniformidad y belleza. Las cuatro calles que la conforman guardan bonitos detalles.


      Hicimos un alto en una cafetería de la plaza, frente a la iglesia, y aquí terminamos la visita a esta interesante y cuidada zona del interior del Algarve situada en la Sierra y en el Barrocal. Decidimos volver al hotel y como no, al relajo de la piscina.  No todo son playas en el Algarve. El interior guarda auténticos tesoros del Portugal más auténtico. Al día siguiente teníamos prevista otra excursión. esta vez iríamos a la localidad costera de Lagos de reconocida tradición naval y al Cabo de San Vicente.